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Un acto de fe

politikanomada
28 oct 2025
4 min de lectura

La elección de candidato en la izquierda colombiana prometía ser el proceso más ordenado, estratégico y meticuloso pero, similar al gobierno actual, terminó siendo un caos lleno de incertidumbre. La pelea jurídica con el Consejo Nacional Electoral (CNE), el desorden interno de los partidos y los egos de los precandidatos transformaron la que debió ser una consulta de ocho candidatos en una consulta de dos candidatos y “medio”. Ese “medio” refleja lo surreal de la situación, ya que Daniel Quintero, que quedó inscrito en la consulta y cuya foto estuvo en los tarjetones,  dijo que no participaría días antes de la votación. A pesar de todo y gracias a la fe infinita que tienen los seguidores de Gustavo Petro, la consulta fue un éxito electoral, logrando cerca de 3 millones de votos. ¿Cómo se deformó el filtro de candidatos más estructurado y planeado que había? ¿Por qué Daniel Quintero, a pesar de estar inscrito, no participó en la consulta? ¿Por qué la consulta fue un éxito incluso con todo el caos a su alrededor?



El objetivo inicial de la izquierda era unificar al Partido Comunista, la Unión Patriótica, el Polo Democrático, Progresistas y Colombia Humana en un único partido, el Pacto Histórico. Dicho partido haría una consulta interna para definir a su candidato y luego este se enfrentaría a otros candidatos de izquierda en la consulta interpartidista del Frente Amplio en marzo del 2026. Sin embargo, la estrategia empezó a colapsar cuando el CNE no permitió que ni Progresistas ni Colombia Humana, el partido del presidente, pudieran entrar en la coalición del Pacto. 


El CNE argumentó que Colombia Humana no cumplió el quórum deliberatorio que está en sus propios estatutos cuando tomó la decisión de unificación. Por su parte, Progresistas no podrá tener personería jurídica hasta que el partido MAIS, del cual se origina, resuelva los procesos sancionatorios en su contra. Siguiendo el ejemplo de su líder político, los precandidatos hablaron de cónclaves secretos, conspiraciones contra sus derechos y atacaron frontalmente al CNE. Lo que ninguno mencionó es que la decisión del CNE fue unánime y que incluso los representantes de sus movimientos dentro de esta organización avalaron la decisión. 


El tema de la participación de Daniel Quintero fue todo un debate legal. Dentro del enredo de la fusión de partidos la consulta del Pacto Histórico pasó de ser interna a ser interpartidista. Esto generó incertidumbre jurídica para los precandidatos, ya que ningún participante de una consulta interpartidista puede participar en otra consulta interpartidista y, por ende, quedan impedidos de estar en la consulta del Frente Amplio con los demás candidatos de izquierda. Quintero usó este argumento para retirarse de una elección en la que se preveía su derrota y aunque legalmente no podrá participar en marzo en el Frente Amplio seguramente utilizará el discurso de víctima del CNE como herramienta de presión política.


Finalmente la consulta se llevó a cabo y los resultados fueron inesperados. Más allá de la victoria de Ivan Cepeda, que estaba casi asegurada antes de las votaciones, fue la cantidad de votos lo que sorprendió. A pesar de los problemas en la fusión de los partidos, de la salida en masa de precandidatos, de la incertidumbre jurídica sobre si era inter o intra partidista y de estar en una fecha fuera del calendario electoral normal la consulta del Pacto sacó 2.715.212 votos. Esta cifra es muy similar a la conseguida en las elecciones legislativas en 2022, pero está muy por encima de lo que se pronosticaba teniendo en cuenta el caos general que rodeaba a la consulta y los continuos desaciertos del gobierno.


Todo parece indicar que el desgobierno de la administración Petro no afecta a su base electoral más acérrima ni a la fe que estos le profesan al presidente. No basta estar en medio de una de las crisis diplomáticas más graves en la historia reciente de Colombia y que el presidente crea que lo mejor sea continuar peleando con la primera potencia mundial. No alcanza con ser la administración más irresponsable fiscalmente de las últimas décadas, violando la regla fiscal y poniendo en duda la sostenibilidad financiera del gobierno. No es suficiente haber hecho campaña contra la corrupción y que su gobierno y su círculo cercano estén plagados de personas condenadas y en procesos penales por corrupción. No importa que el presidente se ufane de demócrata pero actúa de manera autoritaria y antidemocrática, acusando golpes de estado cada vez que le llevan la contraria o amenazando con convocar una constituyente que había jurado mil veces que no convocaría. 


Negar o matizar los resultados de la izquierda es un error estratégico que los sectores de oposición no se pueden dar el lujo de cometer. Si esto fue el producto de una campaña corta, caótica y con dudas sobre si se iba a realizar o no, los resultados serán aún mejores cuando haya más en juego en las elecciones legislativas y presidenciales. Los casi tres millones de votos de la consulta refuerzan la idea que el candidato de izquierda tiene un cupo asegurado en la segunda vuelta presidencial y que no importa cuánto se esfuerce Petro en hacer un mal gobierno, sus seguidores continúan teniendo fe y haciendo maromas mentales para justificarlo y apoyarlo. El problema de la fe es que es ciega, exige creer sin evidencia y romantiza el hecho de pensar en contra de la razón. Lo que pasó el domingo fue claramente un acto de fe política, pero aunque la fe puede ganar elecciones claramente no es suficiente para gobernar un país.


 
 
 

1 comentario


Jorge Eduardo Dussán Villanueva
Jorge Eduardo Dussán Villanueva
28 oct 2025

Describir un ejercicio democrático de casi tres millones de personas como guiado enteramente por la fe y alejado de la razón, es, cuanto menos, sectario. También estuvo mal investigado, había muchas cosas que se le podían criticar a la organización de la consulta y se decidió ir por la vieja confiable, Petro y su gestión (¿en serio? ). Decepcionante.

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