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15 días

politikanomada
22 ago
6 min de lectura

Es tradición en el mundo democrático, cuando hay cambio de administración, hacer un balance de los 100 primeros días. La idea es básica pero efectiva. Es un tiempo suficientemente corto para hacer un análisis inicial del flamante gobierno, pero al mismo tiempo suficientemente largo para que el ejecutivo se haya asentado en el poder. Sin embargo, Colombia es un país donde pasan tantas cosas y el cambio que propone De la Espriella es tan radical, que es más acertado hacer un balance de sus primeros 15 días. 


En dos semanas el nuevo gobierno ha tomado decisiones importantes en temas de seguridad, relaciones internacionales, nombramiento de funcionarios y ha tenido que lidiar con un devastador terremoto que ha dejado centenares de muertos y millones en pérdidas. ¿Cómo han sido los primeros 15 días de Abelardo de la Espriella en la presidencia? ¿Cuáles han sido los principales retos de su gobierno hasta ahora? ¿Qué claves nos da esto para lo que resta de su presidencia?



El inicio


La presidencia de Abelardo inició de manera poco ortodoxa, con una pelea entre él y su antecesor por ver dónde podía posesionarse. Una discusión ridícula que no tenía ningún tipo de fondo y solo era una lucha de egos por ver quién se salía con la suya. Finalmente, De la Espriella se posesionó en Cali, una ciudad golpeada por la violencia y que simbolizaba su deseo de apostar por la seguridad. 


El evento fue una mezcla entre izada de bandera y misa, muy acorde a la personalidad exagerada y teatral de Abelardo, pero completamente inadecuada para el evento más importante de una democracia liberal laica.


El tigre, como sigue llamándose a sí mismo, no entiende que las elecciones terminaron. Ya no es necesario seguir diciendo que muerde duro, ni haciendo espectáculo con el saludo militar cada vez que sale frente a la cámara. El presidente prometió seriedad en el cargo, algo que hizo falta en el gobierno anterior, pero al parecer sigue en modo campaña siendo el showman de siempre.


La seguridad como bandera


Más allá de sus formas, De la Espriella ha demostrado que intentará cumplir su promesa de priorizar la seguridad. Desde la posesión, el gobierno cambió por completo su estrategia. Pasó de la pasividad alarmante que mostraba el gobierno Petro a una seguidilla de operaciones militares, bombardeos y hostigamientos contra estructuras de los diferentes grupos armados. 


En solo pocos días, el ejército logró abatir a alias Momo y a alias Max Max, cabecilla territorial del Clan del Golfo y explosivista de las disidencias de Iván Mordisco respectivamente. También capturó a alias Bonito, segundo al mando de los Comandos de la Frontera, y a alias El Tuerto, jefe financiero del Clan del Golfo. 


Estos resultados positivos llegaron de la mano del anuncio de una nueva alianza militar con los Estados Unidos. Esta fue descrita como un Plan Colombia 2 e implicaría un acuerdo militar bilateral con operaciones conjuntas y el ingreso de Colombia al Escudo de las Américas. 


La propuesta fue vista con recelo por sectores de oposición, que la tacharon de inconstitucional al no haber pasado por el Senado. Sin embargo, la Constitución es clara. La decisión objetable que está expresamente reservada al legislativo está en el artículo 173, que habla sobre el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República. La constitucionalidad del acuerdo dependerá de su contenido, pero si este se limita a apoyo logístico, tecnológico y de inteligencia, que es lo más probable, y no a tránsito o permanencia de tropas extranjeras, el gobierno tiene un caso fuerte para argumentar la legalidad del acuerdo.


Decisiones impulsivas


El patrón continúa en el ámbito de las relaciones internacionales. De la Espriella parece estar alineado con Donald Trump en todos los aspectos. Muy temprano en su presidencia anunció que trasladará la embajada colombiana en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, un movimiento simbólico que señala su apoyo total al gobierno israelí por sobre las reclamaciones palestinas. 


Pero De la Espriella fue un paso más allá y reconoció los Altos del Golán como territorio israelí, algo que ningún otro país excepto los Estados Unidos de Donald Trump había hecho. La decisión no solo va en contra de la soberanía siria y el derecho internacional, es además imprudente. 


Los Altos del Golán son un territorio sirio que está ocupado por Israel desde la guerra de seis días en 1967. La región es oficialmente parte de Siria, pero el gobierno israelí lo controla de facto, sosteniendo que es esencial para su seguridad ya que la elevación de la zona ha sido utilizada para bombardear localidades israelíes. 


Incluso aceptando la argumentación israelí, reconocer los Altos del Golán como parte de Israel es justificar una anexión ilegal de territorio y es una jugada diplomática irresponsable e innecesaria. De la Espriella no necesitaba esta medida para demostrar su apoyo al Estado israelí y reconstruir una relación que nunca debió romperse. La sobrecorrección implica en términos éticos justificar una ilegalidad y en términos prácticos deteriorar las relaciones con el mundo árabe. 


Dogmatismo religioso


El presidente prometió que su gobierno sería distinto al de Petro, incluyendo la eliminación de dogmatismos. Petro antepuso en muchas ocasiones su ideología por sobre decisiones técnicas, pero al parecer De la Espriella estaría haciendo lo mismo con su religiosidad. Los hechos son que el gobierno nombró a Carlos Sepúlveda como director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), pero dos días después nombró a Julián Buitrago para el mismo cargo, invalidando su decisión inicial. 


Comparando ambos perfiles, Sepúlveda lleva la delantera. El exdirector cuenta con un doctorado en economía y con experiencia en múltiples planes de desarrollo, específicamente en los gobiernos Santos, Duque y Petro. También fue decano de la Universidad del Rosario, por lo que su nombramiento se veía como influencia de José Manuel Restrepo. 


La justificación oficial del cambio es que Sepúlveda trabajó con el gobierno Petro, pero según un informe de La Silla Vacía, el nuevo gobierno habría cambiado su decisión debido a la orientación sexual de Sepúlveda y a la composición de su familia. Aunque es imposible determinar cuál fue el motivo real de la decisión, algunos indicios apuntan a la segunda causa. 


Si el motivo del cambio fue que Sepúlveda trabajó en la administración de Petro, ¿por qué se nombró a Julián Buitrago, que también trabajó en ese gobierno? Según las fuentes de La Silla Vacía, la decisión llegó tras presiones de sectores cristianos que alzaron la voz al saber que Sepúlveda es homosexual y tiene un hijo adoptado. De ser cierto, no solo sería una gigantesca hipocresía por parte del gobierno, sino una grave violación a los derechos fundamentales de Sepúlveda.


La gran tragedia


Finalmente, si algo ha definido la presidencia de Abelardo en estos primeros días fue el terremoto ocurrido a solo unos días de haberse posesionado. Aunque todavía es temprano para hacer una evaluación completa, ya que ha pasado poco tiempo y todavía no ha empezado la fase de reconstrucción, lo cierto es que la respuesta inicial ha sido relativamente eficiente.


El gobierno fue rápido en su respuesta ante la crisis. En cuestión de horas el presidente ya había convocado el Comité Nacional para el Manejo de Desastres, activó la sala de crisis de la UNGRD e inició el despliegue de equipos a las zonas más afectadas. Los principales equipos de rescate y la maquinaria necesaria ya estaban trabajando a las pocas horas de haber ocurrido el terremoto. Sin embargo, esto no implica que la respuesta temprana fuera perfecta. El gobierno tuvo problemas y demoras en la aceptación y recepción de ayuda internacional de rescate, algo que no debería pasar en un gobierno que se jactó de manejar las cosas de manera empresarial y práctica en vez de anquilosada y burocrática.


En los primeros días el gobierno priorizó correctamente la búsqueda de personas atrapadas y al mismo tiempo fue capaz de movilizar equipos médicos a las zonas más afectadas y hacer evacuaciones aeromédicas, principalmente de municipios chocoanos a Medellín. Aunque la cobertura está incompleta, los esfuerzos del gobierno han sido significativamente eficaces y a pesar de los problemas de abastecimiento en algunas zonas se han logrado movilizar cantidades importantes de medicamentos, agua y refugios.


En resumen, los primeros días de Abelardo se vieron fuertemente marcados por  el devastador terremoto que afectó a Colombia. El gobierno nos ha demostrado ser rápido y decidido, pero también impulsivo y vulnerable a sus propias contradicciones. Todavía hacen falta días hasta que los equipos de rescate terminen su labor, semanas hasta que se consolide la logística de ayuda humanitaria y meses hasta que terminen la reconstrucción y reactivación económica de las zonas afectadas. Sin embargo, el gobierno ha tenido una respuesta competente que ilusiona con que el trabajo faltante siga por el mismo camino.

 
 
 

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