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¿Por qué se demoran las protestas?

politikanomada
7 sept 2025
4 min de lectura

El gobierno acaba de presentar su tercera reforma tributaria en lo que va del mandato y ya estoy esperando que colapsen las ciudades, se bloqueen las carreteras, se destruyan los sistemas de transporte público y renazca la Primera Línea. Para el gobierno no fue suficiente la reforma del exministro de hacienda Antonio Ocampo, que buscaba recaudar 20 billones de pesos. Ahora, con el actual ministro Germán Ávila, el gobierno propone una nueva reforma que intentará recaudar 26 billones. La reforma llega en un momento crítico, con un gobierno que rompió la regla fiscal y que tuvo que pasar el presupuesto general de la nación por decreto. Es por este contexto que espero que en cualquier momento explote un estallido social similar al de 2021 ¿Por qué el gobierno necesita esta reforma? ¿Qué propone el ministro Ávila? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de aprobar la reforma tributaria?



Para entender la urgencia que tiene el gobierno debemos remontarnos a los aumentos excesivos del presupuesto. El presupuesto general de la nación para 2025 fue de 511 billones y el gobierno está buscando que el Congreso apruebe 556,9 billones para el 2026. Esto representa un aumento de alrededor de 46 billones que el gobierno no tiene y no sabe de dónde sacar. Es por esto que están proponiendo esta nueva reforma, para que el nuevo recaudo de impuestos justifique este gran aumento.


Pero como todo en la vida se entiende a comparación y en contexto lo mejor es hacer el siguiente ejercicio: Durante los ocho años del gobierno Santos el presupuesto aumentó alrededor de 87 billones. Durante los 4 años de Duque aumentó cerca de 115 billones. Durante el gobierno actual el aumento sería de 206 billones. Ya empezamos a ver el síndrome de gasto compulsivo que tiene esta administración. No podemos permitir que un gobierno intente inflar un presupuesto público tan desbalanceado e irresponsable con deuda y aumento de impuestos. Una razón más para esperar que pronto las mismas voces que reclamaron en 2021 empiecen a sonar.


¿Por qué se demoran las protestas? ¿Será que esta vez el aumento desproporcionado del presupuesto y la reforma tributaria sí están justificados? Algunas de las propuestas de la nueva reforma tienen sentido, como el aumento de impuestos a los juegos de azar, al tabaco y al alcohol. Estos bienes y servicios generan externalidades negativas y si el gobierno es capaz de desincentivar su consumo mientras aumenta el recaudo estas iniciativas deben ser bienvenidas. En donde la reforma flaquea es en las propuestas de aumentar sustancialmente el impuesto al carbono y el IVA al diésel y a la gasolina. Estos bienes son esenciales para cualquier economía y aumentar su costo puede generar una reacción en cadena que aumente el costo de vida en general.


Sin embargo, a pesar de la delicada situación, el presidente nos deleitó con una frase que recordaremos por mucho tiempo. De los mismos creadores de “El tal paro nacional agrario no existe” y “Colombia con P mayúscula” llega “El pobre no usa casi la gasolina”. Olvidaba que los taxistas y conductores de Uber son oligarcas con mucho tiempo libre, que todo el transporte público es eléctrico al igual que el tren elevado que conecta Buenaventura con el Caribe, que mientras que los alimentos de los ricos llegan a las ciudades en camiones los de los pobres llegan en carretas empujadas por mulas y que las cerca de 12 millones de motos que hay en el país son todas Harley-Davidson de millonarios con crisis de la mediana edad. Todo buen estallido social necesita una frase estúpida pero icónica para darle fuerzas. ¿Por qué demoran tanto las protestas?


¡Es hora de salir a marchar nuevamente! El gobierno colombiano parece no entender que las reformas tributarias injustas siempre se van a ver enfrentadas a manifestaciones populares. Iván Duque no entendió esto, y cometió un error con su reforma en 2021. Este gobierno, con su ambiciosa reforma, comete aún más pecados que el anterior. La reforma tributaria es presentada debido al manejo fiscal irresponsable de esta administración. Prueba de ello es haber roto la regla fiscal y haber aprobado el presupuesto actual por decreto, como tanto le gusta al gobierno. Las propuestas que tienen son regresivas y le pegan desproporcionadamente a los más pobres y la alternativa es clara: reducir el gasto injustificado que se está haciendo.


La respuesta ante la nueva reforma, que puede llegar a ser más dañina que la anterior, es volver a salir a las calles, volver a enfrentarnos con el gobierno y hacer respetar nuestros derechos. Pero…¿Dónde están hoy los indignados del 2021? ¿Dónde están hoy los ofendidos por la tributaria de Carrasquilla? ¿Qué pasó con los que se rasgaban las vestiduras con los comentarios de Duque?


¡Esperen! ¿La nueva reforma es de Gustavo Petro? ¿El gobierno progresista del Pacto Histórico es el que está impulsando esta nueva reforma tributaria?


Entonces olviden todo lo anterior ¡Bienvenida sea la nueva tributaria! 


Esta reforma no solo revela desorden fiscal por parte del gobierno sino incoherencia por parte de muchos ciudadanos y movimientos. Quienes marcharon por una tributaria menor hoy guardan silencio por una aún más gravosa. El doble rasero erosiona el simbolismo de la protesta y nos deja muy claro que la indignación no depende de las injusticias sino de quién sea el que las comete.

 
 
 

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