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Las tres decisiones

politikanomada
11 mar
3 min de lectura

El domingo los colombianos salimos a votar en las elecciones legislativas y los resultados son mucho más dicientes de lo que la mayoría cree. Mucho se habló previo a la jornada electoral sobre cómo esta iba a cambiar el panorama político. Los resultados de las consultas interpartidistas modificarían directamente la carrera presidencial y los resultados del legislativo nos darían una visión clara del estado de opinión del país. Pero  más allá de afectar el panorama político, las elecciones nos dejaron unos ganadores, unos perdedores y tres decisiones que tomamos los colombianos para los siguientes cuatro años. ¿Quiénes fueron los perdedores? ¿Quiénes fueron los ganadores? ¿Qué decisiones nos muestran los resultados de las elecciones?



Primera decisión: La fuerza dominante en el país es, por amplio margen, el petrismo. 


Tras las elecciones quedó claro que el gran ganador de la jornada fue el petrismo. Superando las expectativas de muchos analistas, el Pacto Histórico logró la abrumadora cantidad de 4,5 millones de votos para el Senado. Esto le permitió consolidarse como la bancada más grande, con un total de 25 curules. El desgaste natural en la opinión pública del partido de gobierno, habitual en gran parte de las elecciones en el mundo, no afectó al presidente. 


A pesar de los grandes escándalos de corrupción de su gobierno, de su pésimo manejo de la salud y las finanzas del Estado y del caos generalizado dentro de su gabinete, Gustavo Petro triunfó rotundamente en las elecciones. Hace cuatro años incluso muchos círculos de izquierda se mostraban preocupados con la idea de una Asamblea Constituyente. Hoy esos miedos resbalan en el teflón que recubre al presidente y los votos siguen entrando en masa. Petro puede hacer o decir lo que quiera, hasta ahora ha demostrado ser inmune a los escándalos y al mal gobierno.


Segunda decisión: El centro no existe.


Si estas elecciones nos dejan algo claro es que en Colombia se vota solo de cuatro maneras: por Petro, en contra de Petro, por Uribe o en contra de Uribe. Todo lo demás no existe. Muestra de esto son los resultados de las consultas y de las elecciones legislativas. Por el lado de las consultas están dos de los grandes perdedores del domingo: Claudia López, de centro, y Roy Barreras, autodenominado de centro-izquierda. Incluso a pesar de haber ganado sus respectivas consultas, ambas votaciones dejan mucho que desear. La realidad terminó pesando más que las cuentas alegres y que los berrinches en contra de las encuestas.


Roy Barreras buscaba disputarle el liderazgo de la izquierda a Iván Cepeda. Claudia López intentaba demostrar que era una candidata viable y arrebatarle el centro a Sergio Fajardo. Ambos fracasaron rotundamente. Tanto los imaginarios 3 millones de votos que Roy decía tener, como la supuesta participación masiva en la consulta de Claudia nunca se materializaron. De los 21 millones de personas que salieron a votar menos del 3% votó en cada una de estas consultas. Ahora Claudia y Roy están condenados a participar en primera vuelta, predestinados a quemarse y sabiendo que no pueden hacer nada al respecto.


En cuanto a las elecciones legislativas, los únicos partidos que crecieron están en los extremos. Solo el Pacto Histórico, el Centro Democrático y Salvación Nacional tuvieron aumentos importantes con respecto al 2022. Los resultados del Senado nos muestran una sociedad aún más polarizada que hace cuatro años, donde cada vez pesan más los extremos y donde los pocos votantes de centro se ven obligados a elegir bando para quedarse con el menor de los dos males.


Tercera decisión: Gobernabilidad garantizada.


La tercera decisión de los colombianos es la más peculiar. A pesar del fuerte ambiente de polarización, quien quiera que llegue a la presidencia tendrá oportunidad de generar mayorías y poder gobernar. Esto parece contraintuitivo, pero tiene todo el sentido en el contexto político colombiano. ¿Cómo es posible que, si hay tanta división, se puedan lograr mayorías sin importar quién gane? La respuesta es sencilla. Incluso teniendo en cuenta la decisión anterior, la no existencia del centro, hay tres tipos de bancadas en el Senado. 


En primer lugar están las bancadas que siguen ciegamente a Petro, compuestas por el Pacto Histórico, los partidos indígenas y una parte de la Alianza Verde. En segundo lugar están las bancadas que se oponen a Petro, compuestas por el Centro Democrático, Salvación Nacional, el Mira y Cambio Radical. Y, finalmente, están las bancadas del presupuesto, cuya ideología es siempre flexible dependiendo de quién tenga el poder y el dinero. Aquí están una buena parte del Partido Liberal, del Partido Conservador, de la U y el resto de la Alianza Verde. Con el aumento significativo de ambos extremos, ahora son estas curules flexibles las que tendrán la última palabra. Como todo dependerá de quién maneje el presupuesto, quién quiera que gane la presidencia tendrá posibilidad de crear mayorías mientras sepa cómo negociar.

 
 
 

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