Después de mucho tiempo, paz
Después de mucho tiempo, tanto las calles de Tel Aviv como las de Gaza fueron testigos de celebraciones masivas tras el inicio del fin de la guerra. El 8 de octubre, exactamente dos años y un día después del ataque terrorista perpetrado por Hamás, se firmó en El Cairo la primera fase del acuerdo de paz. Representantes de Israel, de varios países árabes en la región, de los Estados Unidos y de Hamás llegaron a un acuerdo para finalizar el conflicto. La firma llegó tras las amenazas del gobierno estadounidense de intensificar las operaciones contra Hamás si estos no aceptaban. El cese al fuego se confirmó por parte del gobierno israelí en la tarde del 9 de octubre y en los próximos días se activará la primera fase del plan de paz diseñado por la administración de Donald Trump. Esto podría ser un acuerdo histórico que logre cimentar definitivamente la paz en Medio Oriente o simplemente un cese al fuego provisional condenado a desmoronarse con el tiempo. ¿De qué se trata el plan de paz en Gaza? ¿Qué tan viable es? ¿Qué pasará en el futuro cercano?

El acuerdo de paz en Gaza es un plan propuesto por el gobierno del presidente Donald Trump, el pasado 29 de septiembre, para finalizar la guerra entre el gobierno israelí y Hamás. El plan consta de 20 puntos divididos en frentes sociales, económicos, políticos y militares que buscan ser la base de una paz estable y duradera. De su correcta implementación por parte de todos los actores dependerá el futuro de la región y la coexistencia pacífica entre palestinos e israelíes.
El primero de los frentes que se activará en el plan de paz es el militar. Dentro de los 20 puntos se incluyen el cese al fuego inmediato, la liberación de los rehenes que están en manos de Hamás y la liberación de algunos prisioneros detenidos después del 7 de octubre de 2023. El cronograma oficial acordado entre todas las partes estipula que los rehenes deben ser liberados en un plazo máximo de 72 horas tras el cese al fuego y que una vez todos estén en libertad Israel iniciará el proceso de liberación de prisioneros. Estas primeras medidas buscan consolidar la confianza entre ambos bandos y agilizar uno de los temas más urgentes. Hasta aquí es poco probable que haya contratiempos, ya que estas medidas son apenas el punto de inicio del proceso de construcción de paz.
Para la vida después de la guerra, y continuando en el ámbito militar, todos los integrantes de Hamás que estén dispuestos a entregar sus armas serán amnistiados y se les otorgará salida segura de Gaza si así lo desean con destino a países receptores. También se acordó que toda infraestructura militar propiedad de Hamás será destruida. Por su parte, la seguridad en Gaza quedará a cargo de una Fuerza de Estabilización Internacional, compuesta por los Estados Unidos y varios países árabes de la región. Esta fuerza estará encargada de la seguridad interna de la Franja de Gaza, de vigilar las fronteras con Israel y Egipto y de entrenar al nuevo cuerpo de policía de Gaza. El posible riesgo de estos puntos es que pequeños grupos de terroristas no se acojan al plan de paz e inicien células islámicas disidentes que puedan entorpecer el desarrollo del acuerdo.
Uno de los temas más relevantes de este conflicto ha sido la crisis humanitaria dentro de Gaza. El asedio israelí ha dejado miles de civiles muertos, millones de desplazados y una larga lista de crímenes de guerra. Aquí entran en juego los puntos del ámbito social. El acuerdo determina que una vez finalizado el conflicto la ayuda humanitaria podrá entrar sin ningún tipo de restricciones a Gaza. Esto incluye la restauración de la red eléctrica y de los servicios de acueducto y alcantarillado. Al mismo tiempo, se activará un plan de reconstrucción total de Gaza y una serie de programas de desradicalización.
Adicionalmente, Israel se ha comprometido a que ningún palestino será forzado a irse y que incentivará a que estos se queden en la zona con la promesa de una nueva Gaza. Aunque el restablecimiento de los servicios básicos y la entrada de ayuda humanitaria harán una diferencia significativa en el corto plazo, únicamente la pronta reconstrucción de Ciudad de Gaza y Rafah permitirán que la vida vuelva a ser normal. El tiempo que los palestinos tendrán que esperar para volver a tener una vida normal dependerá del empuje y del músculo financiero que tenga el esfuerzo de reconstrucción.
El frente más abstracto es el económico. Las propuestas en este ámbito son genéricas, con pocos detalles concretos sobre cómo se llevarán a cabo. El punto principal habla de un plan de desarrollo económico creado por expertos que incluya proyectos de inversión y creación de zonas económicas especiales. Aunque esto es necesario, el acuerdo no da detalles acerca de los proyectos ni cómo se implementarán.
Finalmente, el punto más crítico a largo plazo es el ámbito político. Tanto Israel como Hamás deberán hacer concesiones y ceñirse a lo acordado en el plan de paz. Por un lado, Hamás no podrá formar parte del nuevo gobierno en Gaza y los países vecinos garantizarán que se cumpla esta parte del acuerdo. Por el otro, Israel se compromete a no anexionarse Gaza. A medida que la Fuerza de Estabilización Internacional tome control de Gaza, las Fuerzas de Defensa de Israel se retirarán. Gaza quedará administrada por un gobierno de transición temporal, a través de un comité tecnocrático palestino no afiliado políticamente. Este comité estará compuesto por expertos internacionales y palestinos y estará supervisado por la recién creada “Junta de Paz”, en la que estarán personalidades como Donald Trump y el exministro británico Tony Blair. Finalmente, el acuerdo habla sobre la eventual autodeterminación palestina y la creación de un Estado Palestino.
Es este último punto el que puede cambiar la historia de conflicto en la región. La autodeterminación palestina y la creación de un Estado Palestino deben ser metas reales, buscadas de manera proactiva y viables en el mediano plazo. Solo el trabajo enfocado a este fin permitirá la coexistencia pacífica. Para esto Israel debe mantener sus compromisos internacionales y eliminar la colonización ilegal de terrenos palestinos. Por otro lado, el pueblo palestino no puede tolerar la existencia de organizaciones extremistas y terroristas como Hamás. La paz depende de todos, no solo de unos pocos. A pesar de los posibles obstáculos y del desastroso récord histórico, esta puede ser una oportunidad única para alcanzar una paz estable y duradera en Medio Oriente.



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